Vivimos más años, tenemos más acceso a educación, salud, tecnología y oportunidades que cualquier generación anterior. Sin embargo, cada vez hablamos más de soledad, polarización, pérdida de confianza y debilitamiento de los vínculos comunitarios. ¿Es posible que hayamos avanzado enormemente en bienestar material mientras perdíamos parte de aquello que nos hace sentir acompañados, protegidos y parte de algo? Este artículo explora, desde la evidencia científica y la neurosociología, una paradoja decisiva de nuestro tiempo: cómo construir una sociedad más libre, moderna y próspera sin sacrificar la cohesión social y el sentido de pertenencia que también sostienen el bienestar humano.
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