Las empresas están en una constante lucha por ser más competitivas y adaptarse rápidamente a los cambios del mercado. Buscan afanosamente incorporar líderes a sus filas: personas eficientes y capaces de dar lo mejor de sí para alcanzar el éxito y promover el bienestar de su equipo de trabajo. Pero, ¿cuáles son las características de un verdadero líder?
Es muy fácil trabajar en equipo cuando todas las condiciones son favorables; lo difícil es hacerlo en medio del caos. Este artículo reflexiona, desde el estoicismo y la psicología positiva, sobre la importancia de la actitud de los colaboradores para alcanzar las metas corporativas.
El estoicismo, una filosofía originada en la antigua Grecia en el siglo III a.C., se caracteriza por su enfoque en la ética, la virtud, el autocontrol emocional y la capacidad de aceptar las circunstancias externas que están fuera de nuestro control. Enseña que debemos centrarnos en lo que podemos controlar, es decir, en nuestras actitudes y acciones, así como en nuestra capacidad de esfuerzo y colaboración, en lugar de preocuparnos por aspectos externos que escapan a nuestro control. Esta filosofía nos invita a mantener la calma y la serenidad incluso en situaciones estresantes.
Sin duda, aplicada a la vida cotidiana y al trabajo, esta filosofía resalta la importancia de la actitud para lograr un ambiente laboral positivo y productivo, y el impacto que las acciones de cada miembro del equipo tienen en el éxito de las empresas. El trabajo en equipo es fundamental en cualquier entorno laboral, ya que permite a las personas colaborar, compartir ideas y habilidades, y lograr objetivos comunes de manera más efectiva.
Una actitud positiva permite enfrentar desafíos incluso en situaciones difíciles, fomenta la motivación, la creatividad, la cooperación y la resolución de problemas. Cuando una persona tiene una actitud positiva y resiliente, genera un efecto contagioso, inspirando a los demás a adoptar una mentalidad similar. Por esto, es importante que desde la gestión estratégica del talento humano se fomente una cultura organizacional que reconozca que habrá desafíos y contratiempos, y que la forma de enfrentarlos será a través de las capacidades individuales de los miembros de los equipos de trabajo.
El factor importante y decisivo en la vida no es lo que nos pueda ocurrir sino la actitud que asumimos ante lo que ocurre
Zig Ziglar.
Las capacidades individuales no solo están relacionadas con la experiencia y el conocimiento, sino también con el autocontrol emocional. Las personas con inteligencia emocional, en lugar de desanimarse ante la adversidad, tienen la capacidad de responder y adaptarse a esas circunstancias. Manejan las presiones y los conflictos de manera tranquila y racional, y se concentran en cómo contribuir de manera positiva al equipo, en lugar de preocuparse por aspectos externos que no pueden controlar.
En conclusión, para las empresas, invertir en el desarrollo de competencias y habilidades relacionadas con la inteligencia emocional de sus colaboradores puede marcar una gran diferencia en su éxito y productividad.
Referencias Bibliográficas
Berger, K. S. (2018). The developing person through childhood and adolescence (11th ed.). Worth Publishers.
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Los efectos que un evento tiene en nosotros son consecuencia de la situación que enfrentamos, de la manera en que la percibimos e interpretamos, y de la actitud con la que la afrontamos.
La actitud es nuestra fuerza interna. Está compuesta por creencias y sentimientos que tenemos ante los acontecimientos y personas que nos rodean, y influye en cómo reaccionamos ante la adversidad.
Beneficios de una actitud positiva:
Mejora el autoconocimiento y las habilidades sociales: Promueve la búsqueda de soluciones creativas a los problemas.
Mejora el estado de ánimo y la capacidad de recuperarse de la adversidad.
Brinda oportunidades para aprovechar al máximo nuestro potencial y obtener los mejores resultados.
Promueve la buena salud, aumenta la longevidad y reduce la probabilidad de experimentar «accidentes» traumáticos.
Protege contra los efectos debilitantes de los eventos adversos: Evita que cosas sobre las cuales no tenemos control nos afecten negativamente.
Contribuye a la prosperidad: Se relaciona con mayores éxitos académicos, profesionales y deportivos, así como mejores matrimonios y relaciones.
Para una vida sana y próspera, necesitamos cultivar las siguientes fortalezas, cualidades y capacidades:
Mantener una autoestima positiva: Sentirnos competentes y utilizar nuestras capacidades y talentos personales para alcanzar metas, sueños y logros.
Construir y mantener buenas relaciones con otras personas (amigos, familiares y compañeros de trabajo): No hay nada mejor que apoyar y ser apoyado por nuestros seres queridos en momentos de crisis o celebrar con ellos las cosas buenas de la vida.
Ser amable y generoso: El trabajo voluntario, la acción de ayudar y de dar están asociados a una elevada satisfacción con la vida y una buena salud.
Agradecer: La Psicología Positiva nos propone desarrollar esta capacidad anotando al final del día las cosas que salieron bien y por las cuales podemos estar agradecidos.
Realizar actividades tan gratificantes que nos hagan perder la noción del tiempo y del espacio.
Saborear las cosas buenas: Una estrategia propuesta por la Psicología Positiva es compartir con nuestros seres queridos lo que nos hace felices y guardar recuerdos de esos acontecimientos.
Liberarnos de los rencores y encontrar humor en la vida cotidiana.
Fortalecer la perseverancia, el entusiasmo y la curiosidad.
Dar sentido y propósito a la vida: Una existencia carente de sentido provoca una actitud pesimista ante la adversidad, sentimientos de vacío, tedio, falta de control y ausencia de metas vitales.
Cultivar el optimismo: Esperar lo mejor del futuro, pero planificando y trabajando para conseguirlo.
Cultivar estas cualidades y capacidades nos ayudará a vivir una vida más plena, sana y feliz, enfrentando la adversidad con una actitud positiva y constructiva.
Referencias Bibliográficas
Csikszentmihalyi, M. (1990). Flow: The Psychology of Optimal Experience. New York: Harper & Row.
Fredrickson, B. L. (2009). Positivity: Top-Notch Research Reveals the 3-to-1 Ratio That Will Change Your Life. New York: Crown.
Lyubomirsky, S. (2007). The How of Happiness: A Scientific Approach to Getting the Life You Want. New York: Penguin Press.
Naranjo Pereira, M. L. (2010). Factores que favorecen el desarrollo de una actitud positiva hacia las actividades académicas. Educación, 34(1), 31-53. Universidad de Costa Rica, San Pedro, Montes de Oca, Costa Rica. Recuperado de https://www.redalyc.org/pdf/440/44013961002.pdf
Seligman, M. E. P. (2002). Authentic Happiness: Using the New Positive Psychology to Realize Your Potential for Lasting Fulfillment. New York: Free Press.
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