¿Sabías que los valores personales pueden ser la clave para lograr el equilibrio y el bienestar en tu vida? En este artículo, te invitamos a descubrir cómo cultivar principios esenciales que, según la psicología positiva, son fundamentales para alcanzar una vida plena. Basados en el capítulo «ADN de la felicidad» del libro La felicidad es un electrocardiograma , exploraremos los valores que te permitirán transformar tu día a día y acercarte a una felicidad auténtica y duradera. ¡Sigue leyendo y comienza el viaje hacia tu bienestar personal!
En nuestra vida cotidiana, la coherencia entre lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos, junto con valores como la gratitud, el servicio, la compasión y la resiliencia, son fundamentales para vivir de manera plena y significativa. Estas cualidades no solo nos permiten alcanzar una mayor armonía interna, sino que también nos ayudan a mejorar nuestras relaciones y contribuir al bienestar de los demás.

Coherencia: Somos coherentes cuando lo que pensamos, decimos, sentimos y hacemos está en armonía.
Ejemplo 1: Si decides empezar una rutina de ejercicio porque crees que es importante para tu salud (pensamiento), asegúrate de seguir esa rutina (acción), hablar positivamente sobre la importancia del ejercicio (palabras) y sentirte motivado y comprometido con este objetivo (emociones).
Ejemplo 2: En el ámbito laboral, si valoras la puntualidad, esfuérzate por llegar a tiempo a las reuniones y cumplir con los plazos establecidos. Esto mostrará que tus acciones están en línea con tus valores y pensamientos.
Gratitud: Cuando agradecemos nos conectamos con la generosidad, con nuestra capacidad de entregar, de servir, de amar. La carencia de la gratitud quita valor a lo que nos brinda la vida. Agradecer implica que filtremos nuestros pensamientos, digamos solo lo necesario y lo que podamos cumplir, que nuestra emoción nos lleve a una acción que de alguna forma honre esas palabras.
Ejemplo 1: Lleva un diario de gratitud donde, cada noche, escribas tres cosas por las que estás agradecido ese día. Esto te ayudará a enfocarte en los aspectos positivos de tu vida.
Ejemplo 2: Expresa tu agradecimiento a las personas a tu alrededor. Puedes enviar una nota, un mensaje de texto o simplemente decir «gracias» sinceramente cuando alguien haga algo amable por ti.
Servicio: Servimos cuando entregamos nuestros dones, talentos y virtudes al beneficio de los demás. La primera responsabilidad que tenemos es amarnos, querernos, valorarnos y respetarnos. Así́ vamos a poder amar, querer, valorar y respetar a los demás.
Ejemplo 1: Participa en actividades de voluntariado en tu comunidad. Ofrecer tu tiempo y habilidades en causas benéficas es una excelente manera de servir a los demás.
Ejemplo 2: En tu lugar de trabajo, ofrece tu ayuda a un colega que esté abrumado con sus tareas. Esto no solo beneficiará a tu compañero, sino que también fortalecerá las relaciones laborales.
Compasión: es lo que nos permite ponernos en los zapatos del otro, es un sentimiento más profundo que la empatía, sentir lo que el otro siente. Nos brinda conexión con nosotros mimos y con otros seres desde el amor.
Ejemplo 1: Practica la escucha activa cuando alguien te cuente sus problemas. Intenta entender sus sentimientos y perspectivas sin juzgar ni interrumpir.
Ejemplo 2: Realiza actos de bondad al azar, como pagar el café de la persona detrás de ti en la fila o ayudar a alguien con las bolsas del supermercado. Estos pequeños gestos pueden tener un gran impacto.
Resiliencia : Es la capacidad de sobreponernos a las situaciones que la vida nos presenta y salir fortalecidos de ellas. Nos permite enfrentar la adversidad y fortalecernos a partir de los aprendizajes. Somos resilientes cuando tenemos la capacidad de tener un desarrollo normal en condiciones difíciles.
Ejemplo 1: Desarrolla una mentalidad de crecimiento. Enfrenta los desafíos como oportunidades para aprender y crecer, en lugar de verlos como obstáculos insuperables.
Ejemplo 2: Cuida tu bienestar físico y emocional. Asegúrate de dormir bien, comer saludablemente y practicar técnicas de manejo del estrés, como la meditación o el yoga, para fortalecer tu capacidad de recuperación.
La coherencia, la gratitud, el servicio, la compasión y la resiliencia son pilares esenciales para una vida equilibrada y satisfactoria. Practicarlos no solo nos conecta con lo mejor de nosotros mismos, sino que también fortalece nuestros vínculos con los demás y nos prepara para enfrentar con éxito los desafíos de la vida. Al integrar estos valores en nuestra rutina diaria, podemos experimentar un mayor bienestar emocional, mejorar nuestras relaciones y convertirnos en agentes de cambio positivo tanto en nuestra vida personal como en nuestro entorno.
Referencia bibliográfica
Ramírez, A. (2019). La felicidad es un electrocardiograma. Plurum Consultores.
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