¿De dónde viene nuestra idea de lo que está bien y lo que está mal? ¿Nacemos con un “brújula moral” grabada en el cerebro o la vamos construyendo con cada experiencia, palabra y ejemplo que recibimos? En este artículo te invito a recorrer, de la mano de la neurociencia y la psicología, las raíces biológicas de la moralidad y el papel que juegan la familia, la escuela y la sociedad en el desarrollo de los valores. Descubrirás por qué incluso los bebés muestran preferencias morales, cómo el cerebro sigue madurando hasta la adultez y de qué manera el estilo de crianza y la educación en valores pueden marcar la diferencia entre una vida gobernada por el egoísmo o una vida plena, ética y en armonía con los demás.
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