En un mundo donde los cambios son la única constante y la velocidad de adaptación marca la diferencia entre el éxito y la irrelevancia, los líderes ya no pueden limitarse a dirigir desde la autoridad. Hoy se requiere algo más profundo y estratégico: ser capaces de desarrollar el pensamiento crítico y la autonomía de sus equipos. ¿Cómo lograrlo sin caer en la microgestión? La respuesta está en un enfoque que transforma culturas y potencia resultados: el coaching. Si eres líder o directivo y quieres fortalecer tu impacto sin cargar con todo el peso de las decisiones, este artículo es para ti.
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