En el centro de una bulliciosa ciudad, la sede regional de una reconocida empresa internacional se enorgullecía de ser un faro de innovación en su sector. Sus equipos, formados por talentos globales, eran famosos por entregar proyectos pioneros a un ritmo vertiginoso. Sin embargo, bajo esta superficie brillante se gestaba un problema invisible: el estrés crónico y el desgaste emocional comenzaban a afectar tanto a la productividad como al bienestar de los empleados.
Una queja repetida en las encuestas internas era el temor a no cumplir con los plazos y el sentimiento de aislamiento a pesar de trabajar en equipos dinámicos. ¿Cómo podía esta empresa, reconocida mundialmente por su innovación, estar luchando con algo tan fundamental como la salud mental de sus empleados?
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