En un mundo laboral cada vez más exigente, donde el cambio es constante y la presión por los resultados no da tregua, ¿qué es lo que realmente cohesiona o fragmenta a los equipos? Más allá de los procesos y la tecnología, son las emociones compartidas —esos estados anímicos que se expanden silenciosamente— las que moldean el clima de una organización. Comprender cómo se generan, se contagian y transforman los estados emocionales colectivos no solo es una cuestión de bienestar, sino una ventaja estratégica. Te invitamos a descubrir por qué gestionar las emociones en equipo es tan crucial como liderar con resultados.
Sigue leyendo
