El modelo tradicional de administración del recurso humano se centra en la productividad y el control mediante una estructura burocrática. En este enfoque, las personas son vistas como sujetos pasivos en el proceso productivo, donde los jefes toman las decisiones y los colaboradores se limitan a ejecutar las tareas que se les asignan. La falta de autonomía y comunicación, junto con el exceso de control, pone en riesgo la salud física y mental de los trabajadores. Esto genera altos costos para las organizaciones debido a la rotación de personal, actos de vandalismo, falta de motivación, ausentismo, baja calidad, disminución de la productividad laboral y deficiente atención al cliente.
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