Imagina que, en un instante, tu vida cambia por completo. Que todo lo que eras—tu carácter, tus emociones, tu capacidad de tomar decisiones—desaparece, transformándote en alguien irreconocible para ti y para los demás. Esto no es una historia de ficción, sino la impactante realidad de Phineas Gage, un hombre que, tras un accidente extraordinario, se convirtió en uno de los casos más fascinantes de la neurociencia. Su historia no solo desafió los límites del conocimiento médico del siglo XIX, sino que también reveló los misterios de la conexión entre el cerebro y la personalidad. ¿Cómo puede una lesión cerebral alterar por completo la esencia de un ser humano? Acompáñanos en este recorrido por la ciencia, la tragedia y el asombroso poder del cerebro.
Era una tarde soleada en septiembre de 1848 cuando Phineas Gage, un joven capataz de 25 años, se disponía a realizar su jornada habitual en una empresa de ferrocarriles. Phineas era conocido por su habilidad, eficiencia y responsabilidad en el trabajo. Su destreza en preparar las detonaciones de dinamita necesarias para nivelar las vías del tren lo hacía un valioso miembro del equipo. Como capataz, supervisaba una cuadrilla de hombres que colocaban los rieles con precisión y diligencia.

Pero aquel día, el destino tenía otros planes. Durante una de las detonaciones, un terrible accidente ocurrió. Una barra de hierro, de casi un metro de largo y tres centímetros de diámetro, fue proyectada con gran fuerza y atravesó la mejilla izquierda de Phineas, rompió la cuenca de su ojo, atravesó la zona frontal de su cerebro y destrozó la parte superior de su cabeza. Increíblemente, Phineas no solo sobrevivió a este espantoso accidente, sino que también se mantuvo consciente. Sorprendiendo a todos, pudo hablar, caminar y actuar de manera coherente inmediatamente después de la explosión.
Los médicos quedaron asombrados por su recuperación inicial. Tras dos meses de cuidados intensivos y resistencia a una grave infección, Phineas fue dado de alta. Sin embargo, su regreso a la vida cotidiana no sería el mismo. Aunque su intelecto permaneció intacto, su personalidad cambió de manera drástica.


Antes del accidente, Phineas era un hombre amable, sociable y equilibrado. Después, se volvió impredecible, grosero e irrespetuoso. Perdió su capacidad de autocontrol, de tomar decisiones coherentes y de planificar su futuro. Se convirtió en alguien amoral y obstinado. En sus trabajos, la inestabilidad se volvió su constante compañera: abandonaba tareas ante cualquier dificultad o era despedido por indisciplina. La vida de Phineas, después del accidente, se caracterizó por una serie de malas decisiones y comportamientos erráticos.
La tragedia de Phineas Gage no solo es un relato impactante, sino que también nos proporciona una visión invaluable sobre la función de las capas corticales prefrontales del cerebro humano. Estas áreas son cruciales para la adaptación social, el comportamiento ético y las capacidades de tomar decisiones y planificar el futuro. La lesión que sufrió Phineas en esta zona del cerebro resultó en una transformación completa de su ser. El cambio físico provocado por el accidente generó alteraciones significativas en sus respuestas emocionales y en su personalidad, demostrando cómo una lesión cerebral puede alterar profundamente la esencia de una persona.

La historia de Phineas Gage ha sido ampliamente estudiada y discutida en la neurociencia. Su caso es citado frecuentemente para ilustrar cómo ciertas áreas del cerebro están vinculadas con la personalidad y el comportamiento. En su libro «El error de Descartes», Antonio Damasio profundiza en estos aspectos, explorando cómo las emociones y la razón están intrínsecamente conectadas en nuestro cerebro.
Este relato nos recuerda la fragilidad de la condición humana y cómo los eventos inesperados pueden cambiar nuestras vidas de manera irrevocable. También subraya la importancia de la ciencia en entender los misterios del cerebro y cómo esta comprensión puede ayudarnos a apreciar la complejidad de nuestras propias emociones y comportamientos.
Así, la historia de Phineas Gage, aunque trágica, ha dejado una huella indeleble en la historia de la neurociencia, iluminando el camino para futuras investigaciones y conocimientos sobre el cerebro humano y sus funciones más profundas.
Referencias bibliográficas
Barker, F. G. (1995). Phineas among the phrenologists: the American crowbar case and nineteenth-century theories of cerebral localization. Journal of Neurosurgery, 82(4), 672-682.
Damasio, A. R. (1994). Descartes’ Error: Emotion, Reason, and the Human Brain. Avon Books.
Damasio, A. R. (1996). El error de Descartes. Editorial Andrés Bello, Chile.
Harlow, J. M. (1868). Recovery from the Passage of an Iron Bar Through the Head. Publications of the Massachusetts Medical Society, 2, 327-347.
Macmillan, M. (2000). An Odd Kind of Fame: Stories of Phineas Gage. MIT Press.
Van Horn, J. D., Irimia, A., Torgerson, C. M., Chambers, M. C., Kikinis, R., & Toga, A. W. (2012). Mapping connectivity damage in the case of Phineas Gage. PLoS ONE, 7(5), e37454.
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