Para las personas, la opinión de los demás tiene gran importancia. Esto es normal, ya que somos seres sociales y necesitamos de los demás para vivir y desarrollarnos. No obstante, en ocasiones nos sentimos mal por lo que creemos que piensan otras personas de nosotros, aun cuando es imposible estar seguros sin preguntar. En este artículo analizaremos este tipo de distorsión cognitiva, sus características y cómo neutralizarla.
Los lectores de mente creen tener la capacidad de conocer los pensamientos y motivaciones de otras personas. Están tan seguros de sus teorías que evitan considerar otras posibilidades y actúan como si poseyeran la verdad absoluta. En la vida cotidiana podemos encontrar ejemplos de personas que toman decisiones basadas en sus creencias sobre las ideas o sentimientos de los demás. Revisemos un par de ejemplos:

Un hombre cree que su empleada está insubordinada, insatisfecha con su trabajo y va a renunciar porque ha cambiado su forma de relacionarse con el equipo, está poco concentrada y comete muchos errores. En realidad, la empleada padece una enfermedad crónica y está pasando por una crisis que le genera un dolor intenso y agobiante. Sin embargo, no informa nada a su jefe porque le encanta su trabajo y teme perderlo.
La esposa cree que su marido ya no la ama y piensa abandonarla porque lleva días callado y ausente. En realidad, el señor ha recibido la noticia de un posible cáncer, está preocupado, pero evita hablarle a su esposa del tema para no preocuparla.

Leer la mente de otras personas genera sentimientos de miedo e impotencia. Estas emociones negativas debilitan nuestra confianza y dificultan la comunicación y el entendimiento con quienes nos rodean. Es importante comprender que no existen verdades absolutas y que podemos fallar al interpretar el comportamiento de otros. Por ello, debemos someter nuestras creencias sobre los demás a comprobación y verificación, evitando emitir juicios sin evidencias objetivas.
Es nuestra responsabilidad tomar la decisión de cambiar de actitud, abandonar el camino del temor y la duda, y comenzar a tratar a ese empleado, desconocido o ser amado con confianza y fe. Debemos tener la convicción de que la mayoría de las personas son buenas y merecen ser tratadas con bondad.
Referencias Bibliográficas
Beck, A. T. (1976). Cognitive Therapy and the Emotional Disorders. Penguin Books.
Burns, D. D. (1989). The Feeling Good Handbook. William Morrow and Company.
Goleman, D. (1995). Emotional Intelligence: Why It Can Matter More Than IQ. Bantam Books.
Tversky, A., & Kahneman, D. (1974). Judgment under Uncertainty: Heuristics and Biases. Science, 185(4157), 1124-1131.
Nierenberg, G. I., & Calero, H. H. (1971). How to Read a Person Like a Book. Hawthorn Books.
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