El abuso sexual infantil es una de las formas más devastadoras de violencia que afecta a los menores, dejando cicatrices físicas y emocionales que pueden durar toda la vida. En Colombia, este grave delito involucra la imposición de actos de carácter sexual en menores de 14 años o cuando ocurre en contra de la voluntad de adolescentes entre 14 y 18 años. Para proteger a los más vulnerables, es vital que los adultos aprendan a identificar las señales de abuso. En este artículo, exploraremos los indicadores físicos y emocionales más representativos, y cómo podemos actuar ante situaciones sospechosas. ¡Sigue leyendo para conocer más sobre cómo prevenir y detectar el abuso sexual infantil!
En Colombia, se considera abuso sexual infantil la imposición de actos de carácter sexual en menores de 14 años o cuando dichas acciones se realizan en contra de la voluntad de adolescentes entre 14 y 18 años. El abuso sexual infantil es una forma de violencia que atenta contra la integridad y la dignidad de los niños y adolescentes. Es fundamental que los adultos conozcan los indicadores más representativos para poder proteger a los menores.
Indicadores más representativos del abuso sexual infantil
Indicadores Físicos

- Enfermedades de transmisión sexual.
- Ropa interior inexplicablemente rota.
- Orinarse o ensuciarse en la cama.
- Brotes y rasguños inexplicables.
- Dificultad al caminar o sentarse.
- Sangrados alrededor de la boca, el ano o la vagina (también físuras)
- Embarazo temprano de 9 a 14 años particularmente
Indicadores Emocionales y de comportamiento
- Verguenza de su propio cuerpo y resistencia a cambiarse frente a otras personas.
- Temor a interactuar en publico con adultos y problemas en el colegio.
- Comportamientos sexualmente inapropiados para la edad.
- Problemas de sueño, pesadillas, temor a la oscuridad.
- Manifestaciones verbales del menor sobre comportamientos extraños de adultos.

En conclusión, el abuso sexual infantil es una problemática que exige la atención y responsabilidad de todos los adultos. Reconocer los indicadores físicos y emocionales es esencial para proteger a los menores y actuar de manera adecuada ante cualquier sospecha. Es crucial que como sociedad, nos comprometamos a crear un entorno seguro para los niños y adolescentes, brindándoles la confianza necesaria para expresar cualquier situación incómoda y tomando medidas preventivas para evitar que este tipo de violencia ocurra. La detección temprana y la intervención adecuada son claves para romper el ciclo del abuso y garantizar un futuro más siguiente.
Referencias Bibliográficas
- Caballo, V(1998) Manual para el Tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos, Madrid.
- Convenio del buen trato, Fundación Antonio Restrepo Barco. Niños, niñas y conflicto armado en Colombia 1990-2001
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