En las últimas décadas, el mundo empresarial ha comprendido que la «motivación económica» es insuficiente para alcanzar el máximo potencial de los colaboradores. En este artículo, exploraremos otras estrategias identificadas por la ciencia que nos ayudarán a construir ambientes de trabajo motivadores y a contribuir a la satisfacción laboral.
Los hallazgos de la teoría de la motivación indican que, cuando trabajamos únicamente por objetivos económicos, la gratificación mejora nuestro desempeño a corto plazo. No obstante, con el tiempo, este efecto disminuye la satisfacción. Las investigaciones han demostrado que los mecanismos de motivación humana son más complejos que la simple recompensa o el castigo.

Para nosotros, el «disfrute de la actividad» es más estimulante y motivador a largo plazo. El placer de asumir retos, de aprender y de experimentar cosas nuevas es una característica innata en nosotros. La teoría intrínseca de la motivación identifica tres pilares fundamentales que sustentan el secreto de nuestro óptimo rendimiento:
- Autonomía: Es impulso que tenemos de dirigir nuestra vida y de contribuir a través de ella. El control lleva a la obediencia, pero la autonomía lleva al compromiso.
- Maestría: Es la posibilidad de utilizar nuestro talento. Un estado mental que lleva a las personas a asumir retos y dominar una disciplina por la que tienen vocación. Implica extender y expandir nuestras capacidades y requiere dedicación y constancia, pero su búsqueda, hace que las personas tengan más confianza en sí mismas y se sientan más satisfechas.
- Propósito: Se relaciona con vivir una vida con significado. Las experiencias más enriquecedoras de nuestra vida ocurren cuando escuchamos nuestra propia voz, hacemos lo que nos importa, lo hacemos bien y ponemos nuestras fortalezas al servicio de una causa superior, aportando bienestar a nuestros semejantes.
Las investigaciones en neuropsicología refuerzan la idea de que la motivación intrínseca es clave para lograr el máximo potencial de los colaboradores en el entorno laboral. La autonomía, la maestría y el propósito son elementos fundamentales para mantener un compromiso duradero y una satisfacción plena en el trabajo. Cuando las personas tienen la libertad de dirigir su propio camino, enfrentan desafíos que expanden sus capacidades, y sienten que su trabajo contribuye a un propósito mayor, el cerebro activa mecanismos de recompensa duraderas que mejoran el bienestar, la productividad y el desempeño a largo plazo. . Implementar estrategias que promuevan estos pilares no solo impulsa el éxito organizacional, sino que también mejora la salud mental y emocional de los empleados, creando un ambiente de trabajo donde todo
Referencias bibliográficas
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