Todos hemos imaginado cómo sería la pareja ideal, esa persona con la que compartimos risas, sueños y momentos inolvidables. Sin embargo, pocas veces nos preguntamos qué debemos aportar nosotros para construir una relación sólida y armoniosa. ¿Qué hacen las parejas que logran mantener viva la chispa con el paso del tiempo? En este artículo, exploraremos las claves que marcan la diferencia entre las relaciones que prosperan y aquellas que se desvanecen, invitándote a descubrir cómo puedes fortalecer tu propio vínculo amoroso.
¿Qué debemos aportar para construir una relación sólida y armoniosa?
El amor de pareja va más allá del enamoramiento inicial, que activa circuitos de dopamina y oxitocina en el cerebro, responsables de las emociones de euforia y apego. Sin embargo, mantener una relación sólida requiere esfuerzo consciente y compromiso diario. Estudios de neuropsicología afirman que la clave para lograr relaciones armónicas radica en una combinación de habilidades emocionales y conductuales.

1. Comunicación efectiva: La capacidad de expresar nuestras emociones y necesidades de manera clara y empática es esencial para la armonía. El cerebro responde positivamente cuando nos sentimos comprendidos, lo que refuerza los lazos emocionales. Mantener una comunicación abierta evita la acumulación de tensiones que pueden erosionar la relación con el tiempo.
2. Regulación emocional: La neurociencia ha demostrado que las personas que manejan sus emociones de forma adecuada tienen relaciones más estables. El autocontrol y la empatía permiten resolver conflictos sin dañar la relación, ya que la corteza prefrontal, encargada de la toma de decisiones y el control de impulsos, desempeña un papel crucial en estos procesos.
3. Resiliencia ante el estrés: Las relaciones están llenas de retos, pero la capacidad de enfrentar juntos las adversidades fortalece los vínculos. Desde el punto de vista neuropsicológico, la liberación de hormonas del estrés como el cortisol puede afectar negativamente la dinámica de pareja si no se gestionan bien las situaciones difíciles.
¿Qué hacen las parejas que logran mantener viva la chispa con el paso del tiempo?
Mantener viva la «chispa» en una relación a largo plazo requiere un esfuerzo consciente para reactivar los circuitos cerebrales asociados con la recompensa y la emoción, que suelen disminuir con el tiempo. Las parejas que lo logran a menudo:
1. Mantienen la novedad: El cerebro responde al cambio y la novedad liberando dopamina, lo que provoca sensaciones de placer y emoción. Las parejas exitosas introducen nuevas actividades, viajes o pequeños detalles en la relación para evitar caer en la monotonía.
2. Practican la gratitud: La neuropsicología muestra que las personas que expresan gratitud regularmente activan áreas del cerebro asociadas con la recompensa, lo que fortalece los vínculos emocionales. Decir «gracias» o reconocer los gestos de cariño y apoyo de la pareja alimenta la conexión afectiva.
3. Fomentan el contacto físico: El tacto libera oxitocina, también conocida como la «hormona del amor», que promueve sentimientos de confianza y cercanía. Abrazos, caricias y gestos afectuosos mantienen vivo el lazo emocional.
¿Cuáles son las claves que marcan la diferencia entre las relaciones que prosperan y aquellas que se desvanecen?
Las investigaciones neuropsicológicas destacan tres pilares esenciales que diferencian las relaciones exitosas de las que se desintegran:
1. Compromiso: Más allá de la exclusividad, el compromiso implica una decisión activa de invertir en la relación a largo plazo. El cerebro humano valora la estabilidad emocional, por lo que las parejas que se comprometen a superar las dificultades en lugar de evitar los conflictos tienden a prosperar.
2. Intimidad: No solo se refiere a la conexión sexual, sino también a la capacidad de compartir pensamientos y emociones profundas. La confianza y la vulnerabilidad son fundamentales para mantener esta cercanía emocional, lo que activa circuitos cerebrales vinculados con la empatía y el apego seguro.
3. Amistad: La neurociencia confirma que la amistad dentro de una relación es el mejor predictor de una unión duradera. Las parejas que se divierten juntas y comparten intereses comunes liberan serotonina y otros neurotransmisores que promueven el bienestar. Esta base de amistad ayuda a que la relación perdure, incluso cuando la pasión disminuye.
¿Cómo fortalecer tu propio vínculo amoroso?
Si deseas fortalecer tu relación, aquí tienes algunas estrategias respaldadas por la neuropsicología:
1. Fomenta la empatía: Colocarse en el lugar del otro ayuda a mejorar la comunicación y la comprensión mutua. La empatía activa regiones del cerebro relacionadas con la toma de perspectiva y el vínculo emocional.
2. Prioriza el tiempo de calidad: No se trata de la cantidad de tiempo, sino de la calidad del mismo. Desconectar de las distracciones y dedicar atención plena a tu pareja genera un sentido de conexión más profundo.
3. Aprende a resolver conflictos constructivamente: El cerebro percibe el conflicto como una amenaza si no se gestiona adecuadamente. Aprender a discutir sin agredir, enfocándose en soluciones, puede mejorar la dinámica y la intimidad en la relación.
4. Celebra los logros y enfrenta las dificultades juntos: Las parejas que celebran juntas los logros pequeños y grandes activan circuitos de recompensa en el cerebro, lo que refuerza la relación. Asimismo, enfrentarse a los desafíos como un equipo fomenta la resiliencia y la unidad.
En resumen, construir una relación sólida y armoniosa requiere compromiso, comunicación efectiva y la habilidad para enfrentar juntos las dificultades. Las parejas que prosperan lo hacen manteniendo la chispa viva a través de la novedad, el contacto emocional y físico, y construyendo una base sólida de amistad. La neuropsicología respalda que al fortalecer estos aspectos, podemos cultivar relaciones más profundas y satisfactorias.
Referencias Bibliográficas
Bartels, A., & Zeki, S. (2000). The neural basis of romantic love. Neuroreport, 11(17), 3829-3834. https://doi.org/10.1097/00001756-200011270-00046
Diamond, L. M., & Fagundes, C. P. (2008). Intimacy as an interpersonal process: Current status and future directions in theory and research. En J. Cassidy & P. R. Shaver (Eds.), Handbook of attachment: Theory, research, and clinical applications (pp. 228-245). Guilford Press.
Feldman, R. (2017). The neurobiology of human attachments. Trends in Cognitive Sciences, 21(2), 80-92. https://doi.org/10.1016/j.tics.2016.11.007
Fisher, H., Aron, A., & Brown, L. L. (2006). Romantic love: An fMRI study of a neural mechanism for mate choice. The Journal of Comparative Neurology, 493(1), 58-62. https://doi.org/10.1002/cne.20772
Gottman, J., & Silver, N. (2015). The seven principles for making marriage work: A practical guide from the country’s foremost relationship expert. Harmony Books.
Kiecolt-Glaser, J. K., & Wilson, S. J. (2017). Loving relationships and health: A neuroscience perspective. Psychological Science in the Public Interest, 18(2), 1-26. https://doi.org/10.1177/1529100617725524
Descubre más desde Carolina León
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Debe estar conectado para enviar un comentario.