La creatividad es un valor social cada vez más relevante. Por ello, es fundamental que los padres reflexionemos sobre cómo nuestro estilo de crianza influye en el desarrollo psicosocial de nuestros hijos y consideremos qué estrategias psicopedagógicas podemos implementar para fomentar la creatividad en nuestros niños.
La familia es la influencia más significativa en el desarrollo de un niño, siendo su principal sistema de formación y socialización. Los valores, actitudes y percepciones que los niños adoptan a lo largo de su vida están en gran medida determinados por las relaciones que establecen con sus padres y por los métodos educativos que estos emplean.
Los investigadores han categorizado diversas formas de educación familiar, definiendo varios estilos parentales, cada uno de los cuales influye en el desarrollo de diferentes capacidades y aspectos de la personalidad de los niños (Ruiz, 2004).
Estilos Parentales según Ruiz y las Características de los Hijos Formados bajo Cada Estilo

Los padres autoritarios imponen reglas estrictas y controlan a sus hijos con poca calidez emocional, lo que limita el desarrollo de la autonomía y la capacidad de tomar decisiones. Los niños criados en este entorno suelen ser obedientes y conformistas, pero carecen de creatividad, autonomía y habilidades para enfrentar situaciones que requieren flexibilidad y pensamiento crítico. Este estilo puede llevar a problemas de salud mental a largo plazo, como ansiedad y depresión, debido a la falta de apoyo emocional.
El estilo permisivo se caracteriza por padres indulgentes y afectuosos que otorgan gran libertad a sus hijos con pocas exigencias o restricciones, evitando imponer límites claros para evitar conflictos. Aunque este enfoque puede fomentar la creatividad y la expresión personal, la falta de estructura y disciplina puede dificultar el desarrollo de habilidades esenciales como el autocontrol y la responsabilidad. Los niños criados en este entorno suelen mostrar falta de autocontrol y dificultades para respetar normas, lo que puede traducirse en problemas para asumir responsabilidades y enfrentar frustraciones. Aunque pueden ser creativos e independientes, la ausencia de límites claros puede limitar su capacidad para manejar desafíos y cumplir con las expectativas en entornos más estructurados, como la escuela o el trabajo.


El Estilo Negligente se caracteriza por padres indiferentes y desconectados, que muestran poco interés en las necesidades emocionales y el desarrollo de sus hijos, no establecen límites ni proporcionan apoyo o supervisión. Este estilo parental, a menudo asociado con factores como el estrés o la depresión, tiene efectos profundamente negativos a largo plazo en los niños, quienes suelen desarrollar baja autoestima, problemas en su desarrollo social y emocional, y dificultades para manejar relaciones saludables. Estos niños se sienten inseguros y no valorados, lo que puede llevar a comportamientos problemáticos y a un mayor riesgo de desarrollar problemas de salud mental, como depresión y ansiedad, además de involucrarse en conductas de riesgo como el abuso de sustancias y la delincuencia.
El Estilo Democrático o Autoritativo se caracteriza por padres que combinan afecto y apoyo con expectativas claras y reglas bien explicadas, fomentando la independencia y la toma de decisiones en sus hijos mientras brindan orientación y estructura. Este estilo, respaldado por investigaciones recientes, es efectivo en la crianza de niños resilientes y emocionalmente inteligentes, adaptando las expectativas según el desarrollo del niño y promoviendo el diálogo y la colaboración. Los hijos de padres democráticos suelen desarrollar altos niveles de autoestima, habilidades sociales, creatividad, y un buen sentido del autocontrol, además de una capacidad superior para resolver problemas de manera creativa y adaptarse a entornos cambiantes, gracias a una alta inteligencia emocional que les permite manejar sus emociones y mantener relaciones saludables. Este estilo parental es considerado el más efectivo para un desarrollo integral y equilibrado, preparando a los niños para enfrentar los desafíos de la vida con confianza.

En conclusión, el estilo de crianza que los padres eligen tiene un impacto profundo y duradero en el desarrollo psicosocial, emocional y cognitivo de sus hijos. Mientras que los estilos autoritario, permisivo y negligente pueden limitar la creatividad, la autonomía y el bienestar emocional de los niños, el estilo democrático o autoritativo se destaca como el más equilibrado y efectivo. Este enfoque no solo fomenta la independencia y la toma de decisiones, sino que también cultiva una alta autoestima, habilidades sociales y creatividad, preparando a los niños para enfrentar con éxito los desafíos de la vida. Es esencial que los padres reflexionen sobre sus métodos de crianza y adopten estrategias que promuevan un desarrollo integral y saludable, fortaleciendo el potencial creativo y emocional de sus hijos.
Referencia Bibliográfica
Ruiz, F. (2004). Creatividad y estilos de aprendizaje. [Tesis doctoral, Universidad de Málaga]. Universidad de Málaga, España.
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